¿Cuántos ejemplares imprimir? Es una de las primeras dudas de cualquier autor y una decisión que puede marcar la rentabilidad de todo el proyecto editorial.
La mayoría piensa que cuantos más ejemplares imprima, mejor saldrá el precio.
Y esa idea, que durante muchos años fue cierta, hoy puede convertirse en uno de los errores más caros de todo el proyecto.
Gracias a la impresión digital, ya no es necesario llenar un almacén de libros para conseguir un precio competitivo. De hecho, para la mayoría de autores, hacer una tirada moderada y reimprimir cuando sea necesario suele ser la decisión más rentable.
El error de imprimir «por si acaso»
Es habitual pensar que el libro va a vender mucho más de lo que realmente venderá.
No ocurre por falta de optimismo, sino porque resulta muy difícil prever la demanda antes de que el libro llegue a los lectores.
Muchos autores imprimen cientos de ejemplares «por si acaso» y, pasado un tiempo, descubren que gran parte de ellos siguen almacenados.
Ese dinero queda inmovilizado y el supuesto ahorro conseguido al reducir el precio por unidad desaparece.
No todos los libros tienen el mismo objetivo
Antes de decidir la tirada conviene hacerse una pregunta sencilla:
¿Para qué ha escrito este libro?
No es lo mismo publicar:
- una novela
- un libro técnico
- un manual para alumnos
- un libro corporativo
- unas memorias familiares
- un poemario
- un libro para regalar a clientes
Muchos autores no buscan vivir de la escritura.
Simplemente quieren:
- recuperar la inversión
- difundir sus conocimientos
- reforzar su imagen profesional
- dejar un legado
- o disponer de ejemplares para conferencias, cursos o eventos.
En esos casos no tiene sentido asumir el riesgo de una gran tirada.
La impresión digital ha cambiado las reglas
Hace años las grandes tiradas eran casi obligatorias.
La impresión offset hacía que el precio por ejemplar descendiera mucho al aumentar la cantidad.
Pero la impresión digital ha reducido enormemente esas diferencias.
Hoy, entre imprimir 100 o 300 ejemplares, el ahorro por unidad suele ser bastante pequeño comparado con el riesgo de quedarse con libros sin vender.
Por eso cada vez más autores prefieren imprimir solo los ejemplares que realmente necesitan.
El precio por unidad puede engañar
Cuando se compara un presupuesto es normal fijarse primero en el precio por ejemplar.
Sin embargo, ese dato por sí solo dice muy poco.
Lo realmente importante es el coste de los ejemplares que finalmente se venden.
Imaginemos que una tirada de 500 ejemplares reduce el precio por unidad unos céntimos respecto a una de 100.
Si al cabo de unos meses quedan 80 o 100 libros sin vender, todo ese supuesto ahorro desaparece.
Los libros almacenados no generan ingresos.
Al contrario, inmovilizan dinero, ocupan espacio y pueden acabar deteriorándose o quedando obsoletos si hay que corregir la obra o lanzar una nueva edición.
Esta obsesión por reducir el precio por unidad mediante grandes tiradas ha sido, de hecho, una de las causas de la ruina de muchas editoriales tradicionales.
¿Qué tirada recomendamos?
Aunque cada libro es diferente, nuestra experiencia indica que, para la mayoría de proyectos de autoedición, una tirada de 100 o 200 ejemplares suele ofrecer el mejor equilibrio entre inversión, coste y riesgo.
Permite:
- realizar una inversión razonable
- comprobar la aceptación del libro
- recuperar antes el dinero invertido
- evitar almacenar cientos de ejemplares
- reimprimir rápidamente cuando sea necesario
Con la impresión digital, una reimpresión mantiene la misma calidad que la primera tirada y puede realizarse en pocos días.
¿Y si creo que voy a vender muchos?
Si ya tiene ventas aseguradas, una comunidad de lectores consolidada o una distribución muy bien planificada, puede tener sentido estudiar una tirada mayor.
Pero conviene basar esa decisión en datos reales y no únicamente en expectativas.
Es preferible reimprimir varias veces un libro que se vende bien que llenar un almacén con ejemplares que quizá nunca salgan.
Señales de que una tirada corta es la mejor opción
Una tirada de 100 o 200 ejemplares suele ser la opción más recomendable cuando:
- es el primer libro del autor
- no existen ventas confirmadas
- la promoción dependerá del propio autor
- el contenido puede actualizarse con frecuencia
- no se dispone de espacio de almacenamiento
- se quiere minimizar la inversión inicial
Conclusión
No existe una tirada perfecta para todos los libros.
La decisión depende del tipo de obra, del público al que va dirigida y de los objetivos del autor.
Sin embargo, gracias a la impresión digital, hoy ya no tiene sentido imprimir cientos de ejemplares únicamente para reducir unos céntimos el precio por unidad.
En la mayoría de los casos, una tirada inicial de 100 o 200 ejemplares y la posibilidad de reimprimir cuando haga falta constituyen la estrategia más inteligente, rentable y segura.
Porque el verdadero problema nunca es imprimir pocos libros.
El verdadero problema es imprimir muchos que nunca llegarán a venderse.

